¿En qué consiste el aislamiento acústico?

 

 

Mejorar el aislamiento acústico de la vivienda es un paso fundamental para proporcionar una protección al recinto contra la penetración de sonidos que interfieran a la señal sonora deseada.

 

Si buscas una solución profesional y definitiva, es necesario entender primeramente de donde vienen los indeseados sonidos para encontrar la mejor solución de aislamiento, se ha de tener en cuenta el lugar en el que está ubicado el edificio y el nivel de ruido de la zona, los materiales con los que están construidas las paredes, principal factor que permite la entrada de ruido, y las aberturas o ventanas y puertas que impiden un aislamiento óptimo.

 

El aislamiento del tejado se basa en poner un panel de material aislante entre las tejas y la estructura del tejado. Si se trata de un tejado plano no transitable además deberá de colocarse una lámina impermeable. La cubierta aislante puede estar construida con materiales como la lana de roca o la espuma de poliuretano. Este tipo de aislamientos es ideal para viviendas cercanas a aeropuertos o zonas con gran circulación de vehículos.

 

Si lo que necesitamos es reducir el ruido de los vecinos que viven encima, la solución es el sobre falso techo. Se trata de un techo acústico falso sobre el que se disponen varias capas de materiales aislantes absorbiendo el ruido de los pisos superiores. Esta solución es idónea para la rehabilitación de edificios y requiere una fácil instalación.

 

Los ruidos que llegan a tu casa desde las ventanas pueden ser fácilmente eliminados con cristales dobles con un grosor mínimo de cuatro milímetros. Esto impedirá que el sonido exterior entre en tu vivienda y también proporcionará un mejor aislamiento térmico.

 

Sumado a ello, sería interesante trasdosar las paredes de donde vienen los sonidos, esta técnica se trata de crear una especie de nueva pared con tabiques en la parte interior de la vivienda y inserir entre la pared original y el nuevo tabique, una cámara de aire llena de algún material aislante.

 

La fachada ventilada es otra de las opciones más recurrentes para el aislamiento de las viviendas. Esta solución consiste en poner dos paneles sobre la cara externa del edificio. El primero, de un material aislante, se fija a la fachada de la vivienda, el segundo se coloca sobre el primero dejando una cámara de aire entre ambos. Tanto la cámara de aire como el material aislante aseguran la reducción del ruido y el gasto de energía. La fachada ventilada es ideal para su uso en edificios tanto de nueva construcción como en proyectos de renovación.

 

El suelo flotante es otra buena barrera frente al ruido. Esta obra consiste en colocar un material aislante sobre el que se dispone una capa rígida. Este conjunto tiene la capacidad de provocar una discontinuidad perpendicular a la dirección de recorrido de las ondas de vibración, de manera que el arrastre de muebles, las pisadas o el sonido de los objetos que caen no se transmiten por vibración a los recintos colindantes.

 

 

 

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